Somos un proyecto familiar, fruto de 
la decisión valiente de embotellar nuestra historia

Labrado manual para la recuperación de viñedo centenario

Tras generaciones cultivando viñas centenarias en el Bierzo, en 2016, nuestro padre toma la decisión de mantener las viñas plantadas entre 1890 y 1930, trabajadas siempre a mano – por lo abrupto del terreno –.

Así es como nace nuestro vino. Una forma de poner en valor su autenticidad y preservar un legado.

Hoy elaboramos vino con uvas propias y de viñedos arrendados, casi todos situados en un cerro al sur del río Sil, entre Villalibre, Rimor y Toral de Merayo.

Nuestra forma de trabajar busca el equilibrio, longevidad en botella y respeto máximo por el carácter de cada añada y de cada parcela.

Más allá del vino, estamos comprometidos con la recuperación de viñedos antiguos abandonados cerca de nuestras tierras.

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